viernes, 31 de octubre de 2008

Infancia y familia (3)

Para continuar con el anterior relato, puedo decir que fuí un hijo de familia numerosa; fuí el 5º hermano de un total de 10, y que con nosotros vivía mi querida abuela materna, con la que tuve mucho contacto, sobre todo para pasar de reales a pesetas, cuando quería saber los precios que había en los escaparates de aquellas cosas que le interesaba. Hoy recuerdo lo dificil que le resultaba a su edad,multiplicar por cuatro, como me resulta a mí el pasar de euros a pesetas, en operación mental normal, sobre todo para determinar magnitudes de millones de euros, como se estila actualmente en plena crisis económica.
Mis primeras letras fueron muy fáciles y sencillas, y que quiero relatar aquí para recordar aquellos días de mi infancia y las personas que intervinieron, es decir, mi madre y yo.
Como era costumbre y tambien de necesidad, había en casa el momento de la costura y plancha de la ropa y calcetines que había que reparar o repasar y poner en servicio, para su total aprovechamiento, y era el momento en que
mis hermanas y mi madre, hacían esta labor, aprendiendo al mismo tiempo, ya sea punto de cruz, bordado, fibrolité y tantas otras labores que pacientemente les enseñaba y que yo, estando ocioso, reparó en mí y dandome una moneda de 10 céntimos de peseta, me dió la encomienda de comprar un silabario en el Estanco de la Puerta de Aires.
Nosotros viviamos en la calle de Herrerías, y al poco rato, el recado estaba cumplido, por lo que me hizo sentar a su lado y poco a poco, con la paciencia que las madres siempre inteligentes gastan con sus hijos, me fué dando clases de las primeras letras y la unión de las vocales con las consonantes y sin mucho mas me hizo aprender a leer de esta forma tan sencilla, siempre sentado a su lado.
.... continuará

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